Musicalidad y técnica vocal

 

Julius Bloom, Yehudi Menuhin, Dietrich Fischer-Dieskau, Mstislav Rostropovich, Vladimir Horowitz, Leonar Bernstein e Isaac Stern, Cantando Hallelujah Hadel Mayo 18 1976

Hablando de musicalidad ¡qué grupo cantando el Hallelujah de Haendel!

Las dos condiciones fundamentales para llegar a ser un buen cantante son el dominio de la técnica vocal y la musicalidad.

Decía el sociólogo Herber Spencer en su ensayo sobre el origen y la evolución de la música, que la voz humana, al tener todos los elementos constitutivos del canto, representa la forma inicial de la música. Se puede deducir, por tanto, que el canto, como origen de la melodía, representa la esencia de la musicalidad. Sin embargo, definir la musicalidad no es fácil ya que no significa únicamente tener la habilidad de percibir y reproducir los diferentes aspectos de la música como el tono, el ritmo y la armonía, sino que tiene que ver con ámbitos de la psicología humana como son la sensibilidad y la emoción. ¿Puede un gran pianista, violinista o cualquier otro instrumentista llegar a la excelencia de la musicalidad sino es través del canto interno expresado a través de su instrumento?  ¿es posible sentir la música sin cantarla?

Pero el cantante por el hecho de serlo no significa que sea el exponente de la musicalidad. Nada más lejos de la realidad. Como cualquier otro músico necesita de una gran técnica y sensibilidad musical, aunque paradójicamente, no sepa leer música. Efectivamente, muchos grandes cantantes del siglo XIX y XX no sabían leer música y es que el estudio del canto, a diferencia de otros instrumentos, se inicia en edad adulta. La voz es el único instrumento de música biológico y como tal, está allí, listo para comenzar su transformación con el estudio de la técnica vocal, aunque el cantante no haya tenido la suerte de formarse musicalmente en su infancia.  Todo lo contrario de lo que ocurría en el siglo XVII y parte del XVIII cuando, por razones religiosas y sociales, existía la costumbre de castrar a niños y adolescentes para ser cantantes. Los estudios comenzaban a temprana edad, bajo un régimen muy duro de estudios, preparándoles no solo como cantantes, sino también como compositores. Las célebres “arias antiguas” que cualquier cantante estudia en los inicios de la carrera son en su mayoría composiciones de esos cantantes “castrati”. Hoy en día, sin embargo, es frecuente encontrar cantantes con gran formación y con el dominio de otros instrumentos antes de iniciarse en el canto.  Es una gran ventaja, pero esos estudios no inciden directamente en el estudio del canto ya que la formación del instrumento vocal es una preparación mucho más física, casi deportiva, que musical.  Resaltar este punto es importante pues hay mucha confusión entre lo físico y lo musical.

La base de la musicalidad del cantante se refleja primordialmente en el sentido del ritmo pues si no lo tiene de forma natural, no será un cantante musical y a duras penas podrá hacer una carrera profesional (aunque hay excepciones, de esto hablaré en otro post). El tono es un asunto distinto. Desafinar no suele ser una cuestión de falta de oído sino de impericia técnica. La técnica se aprende pero la musicalidad es innata.

Construir el instrumento con paciencia y dedicación debe ser el objetivo primordial de cualquier cantante para lograr entender y aplicar las bases de la correcta técnica vocal. Como se suele decir, tener técnica equivale a cantar bien y llegar a cantar bien es un privilegio ya que, sin duda alguna, la voz es el instrumento musical que genera reacciones de emoción difícilmente igualables en otras expresiones del arte.

Publicado en Técnica vocal.

Conchita

Profesora de técnica vocal. Autora del Método Conexivo de Canto. Investigadora

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